La Ciudad

En la ciudad no pasa nada fuera de lo normal. Nada que no pase en cualquier otra ciudad parecida. No muy grande, desparramada a lo largo de la costa y con una cierta vocación cosmopolita que a veces resulta un poco ridícula.

Se levantan algunas calles, se reducen otras, se amplía el tamaño de algunas aceras o se crean parques en solares que pertenecieron a empresas que ya no existen. Hay playas, hay museos y hay jardines. Parques donde los niños juegan bajo la mirada atenta de unos padres cada vez más temerosos y pisos vacíos que nadie vende y cuyos dueños los atesoran como si hubieran invertido en una obra de arte.

Una ciudad de provincias: más vital que algunas, menos regia que otras. Nada que la haga destacar demasiado. Un sitio normal, como tantos otros.

O tal vez no.