La hora del dragón
Las Crónicas Nemedias - 4
Robert E. Howard

Novela, fantasía, espadas y brujería

Ilustración de cubierta: Breogán Álvarez

Diseño de cubierta: Sportula

PENDIENTE DE PUBLICACIÓN
Fecha prevista de salida: Marzo de 2022

Allí apareció, espada en mano, Conan el cimerio, de pelo negro y mirada taciturna, ladrón, saqueador y asesino, tan desbordante de melancolía como de júbilo, dispuesto a hollar con sus sandalias los engalanados tronos de la Tierra.

Las Crónicas Nemedias

Acompáñanos en un fascinante recorrido por la vida del más famoso de los héroes de espada y brujería. Contempla a Conan tal como salió de la mano de Robert E. Howard: hosco, amoral, salvaje, veloz para la ira y para la risa.

Conan, rey de Aquilonia desde hace pocos años, tendrá que luchar por su trono y su vida contra el temible brujo aqueronio Xaltotun, que participa en una conspiración para arrebatarle la corona. Todo parece perdido y el destino de Conan tal vez sea pasar el resto de su vida convertido en el juguete del cruel Xaltotun. Pero en el momento más oscuro, el bárbaro conoce a la joven Zenobia, que está dispuesta a arriesgar su vida por él.

La hora del dragón es el cuarto volumen dedicado a las historias originales de Conan, con nuevas traducciones que acuden a los textos originales, sin añadidos ni modificaciones de autores posteriors, y ordenadas de acuerdo a la biografía del personaje. En él se incluye la única novela que Howard escribió sobre el bárbaro, además de borradores y sinopsis de relatos que no llegó a acabar y cuentos inconclusos.

Como los demás, este  volumen se completa con numerosos apéndices y un amplio ensayo introductorio que aspiran a convertir esta en la edición definitiva en castellano de las andanzas de Conan.

De la misma serie
Robert E. Howard

Peaster, 1930

Vital, sombría, desbordante, vibrante, la obra de Howard se parece mucho a su creador. Se movió fundamentalmente por el circuito de revistas pulp en los años treinta del siglo XX y creó docenas de relatos de aventuras, misterio y fantasía. Su creación más famosa es Conan el cimerio, pero otras como Kull, Bran Mak Morn o Solom Kane no le van a la zaga.

Se suicidó en 1936 a los treinta años de edad, poco después de la muerte de su madre, a la que estaba muy unido. Aunque algunos biógrafos conectan ambos hechos, otros ponen en duda que el fallecimiento de su madre fuese tan determinante. 

Es paradójico que hoy se lo considere una de las figuras principales de la fantasía de corte seudomedieval cuando todo parece indicar que, de haber seguido vivo, la habría abandonado en favor de los relatos de aventuras de ambientación histórica y los westerns, a los que dedicó sus mejores esfuerzos en los últimos meses de vida. Fueron sin embargo sus personajes de espadas y brujería, sobre todo Conan, los que lo convertirían en enormemente popular a medida que, en los años cuarenta, cincuenta y sesenta del pasado siglo se reuniesen en diversos libros.

Su sombra es alargada y ha influido en mayor o menos medida en todos los autores que se han dedicado a la fantasía épica, especialmente los especializados el el grimdark, lo reconozcan o no.