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Hay lectores para los que la obra es suficiente y no sienten deseos de saber más. Para ellos, en los cuatro volúmenes que componen El hueco al final del mundo está cuanto necesitan para disfrutar de la novela.

Este libro, al igual que El largo y tortuoso camino, está dedicado a aquellos que quieren ir un paso más allá. En concreto, a aquellos a los que les gusta asomarse entre bambalinas y contemplar la tramoya y disfrutar de cómo se ha ensamblado cada parte de la estructura.

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En El hueco al final del mundo conocimos Duniya, nuestro planeta dentro de 6.000 años, después de que diversas catástrofes hayan cambiado la forma de los continentes y hayan estado a punto de exterminar a la Humanidad.

En estas Crónicas de Duniya descubriremos en detalle la historia de esos seis mil años: veremos alzarse y caer civilizaciones, asistiremos a guerras y a alianzas, contemplaremos migraciones y asentamientos... Y seremos testigos de la Expansión de la Esquirla y el modo en que cambia el mundo una vez más, ahora de un modo sorprendente e imprevisible.

Las Crónicas se complementan con un pequeño análisis de la poesía de Alsher Aljiyad y cuatro apéndices (Cronología, Lenguajes, Tecnología, Sociedad) que sirven para ahondar más en el fascinante escenario creado por Rodolfo Martínez para la que es, sin duda, su novela más ambiciosa hasta del momento.

 


Tarantia, capital de Aquilonia, se viste de gala para celebrar la toga viril del joven príncipe Alisdar, primogénito de los reyes Conan y Zenobia.

A lo largo de esa semana, diversas personas procendentes del variopinto y a menudo sangriento pasado del rey se reúnen con los monarcas en la taberna La Tigresa y rememoran el momento en que conocieron a Conan, al tiempo que otros vigilan en la ciudad que nada perturbe al rey o a sus amigos.

Néstor de Gunderia recuerda el momento en que un jovencísimo cimerio estuvo a punto de abrirle la cabeza de un tajo; Diana de Nemedia no olvidará nunca cuando fue esclava en Shumballa; Amalric de Aquilonia rememora su pasado como mercenario al lado de Conan en la ciudad de Tombalku; Gault, de la Marca Occidental, vuelve a su accidentado pasado durante las guerras con los pictos que coincidieron con la revuelta que pondría a Conan en el trono; la condotiera Aiala revive con nostalgia la época en la que el cimerio fue su mentor y maestro, cuando no era más que una niña; hasta la reina Zenobia repasa el complicado mes previo a su boda con el rey bárbaro.

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En su segundo trabajo ambientado en la Era Hibórea, Rodolfo Martínez emprende de nuevo una sorprendente «colaboración póstuma» con Robert E. Howard al tomar los relatos del cimerio que el autor tejano dejó sin terminar y completarlos. Partiendo de sinopsis, borradores y, en algunos casos, poco más de una página sin más indicaciones, Martínez lleva esas historias hasta su conclusión.

La esencia de un buen pastiche es ser fiel al material original mientras, al mismo tiempo, el nuevo autor aporta su visión personal. Un desafío difícil del que Martinez sale airoso una vez más.

 


En un mundo dominado por los adultos, las grandes corporaciones y una fuerza policial demasiado ocupada para escuchar a un grupo de niños, el joven Sherlock Holmes debe demostrarse a sí mismo que puede marcar la diferencia.

Precisará de toda su astucia para enfrentarse a la misteriosa Grand Orient Company con la ayuda de la sigilosa Irene Lupin y el ingenioso Nikola Tesla y recuperar los planos robados del joven inventor. Rodeados de sicarios y matones, reyertas clandestinas y callejones oscuros, los tres aventureros explorarán los bajos fondos de un Londres misterioso y lleno de peligros.

Embárcate en esta sorprendente y divertida aventura y descubre el origen del mejor detective de todos los tiempos.

Para el joven Sherlock y los aventureros...

La caza ha comenzado.

 


Brasil. Siglo XVI. Una época y un lugar donde aún hay espacio para la aventura y donde un individuo resuelto y hábil puede labrar su fortuna enfrentándose a los monstruos y bestias que pueblan la selva.

Tras un fortuito encuentro de consecuencias imprevisibles, el holandés Gerard van Oost y el africano Oludara crean su propia compañía de exploración. Tal como vimos en el volumen anterior, durante sus recorridos por Brasil enfrentan diversos peligros y monstruos y conocen a diferentes pueblos y criaturas sobrenaturales.

En este volumen final, los peligros no son menores y Gerard y Oludara seguirán haciéndoles frente a base de valor, ingenio y compasión.

Uno de esos peligros quizá sea la boda de Oludara con la joven tupí Arani, ceremonia que va a traer consecuencias inesperadas para todos.

 


OBSESIVA, FASCINANTE, CAUTIVADORA

Entre las pertenencias sin valor de un cadáver anónimo se halla un disco con fragmentos de una pauta lógica para crear una inteligencia artificial, la mismo que usó Álex para recrear a su difunto compañero Lúrquer poco antes de que se suicidara.

Mientras Álex y Andrea ahondan en el misterio, un personaje enigmático ultima los preparativos de un plan que lo convertirá en dueño y señor de la red... y de algo más inesperado y terrible.

Con El sueño del Rey Rojo, Rodolfo Martínez volvía al cyberpunk casi diez años después de la que había sido su primera novela, La sonrisa del gato y nos entregaba historia fascinante en la que exploraba hasta las últimas consecuencias algunas de sus obsesiones favoritas, como la identidad y el poder.

 


Hay lectores para los que la obra es suficiente y no sienten deseos de saber más. Para ellos, en los cuatro volúmenes que componen El hueco al final del mundo está cuanto necesitan para disfrutar de la novela.

Este libro, al igual que Las crónicas de Duniya, está dedicado a lectores que quieren ir un paso más allá. En concreto a los que les interesa el proceso de creación y gustan de asomarse a la mente del autor.

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Si en las Crónicas de Duniya pudimos ver el worldbuilding creado en toda su amplitud y complejidad, en El largo y tortuoso camino, Martínez nos detalla el dilatado y complejo proceso de creación de la novela, el modo en que se enfrentó a diversos problemas y cómo los fue solucionando, las distintas versiones por las que pasó la historia, y los cambios que tuvieron lugar tanto en la peripecia como en los personajes. Pocas veces un autor ha mostrado su proceso creativo con este nivel de detalle y compromiso.

El volumen se complementa con dos apéndices:

En el primero se nos muestran las escenas eliminadas, las distintas partes de la novela que quedaron por el camino, ya fuese porque desaparecieron, ya porque sucesivas versiones las transformaron.

En el segundo se comenta de un modo ligero el proceso de creación de otras obras de Martínez, como El adepto de la Reina o el Ciclo de Drímar.

 

La guerra de los mundos
H. G. Wells

En los últimos años del siglo XIX nadie habría creído que la Tierra estuviera siendo atentamente observada por inteligencias muy superiores a la del hombre, si bien tan mortales como él; que mientras el ser humano se afanaba en sus quehaceres, estaba siendo examinado y escrutado del mismo modo que alguien con un microscopio inspeccionaría las fugaces criaturas que se arraciman y se multiplican en una gota de agua. Sin embargo, a través de los abismos del espacio, mentes tan superiores a la nuestra como la nuestra lo es a las bestias, inteligencias tan vastas como frías y carentes de compasión, examinaban nuestro planeta con ojos llenos de envidia. Y lenta, pero inexorablemente, trazaron sus planes contra nosotros.

Así arranca la primera novela que narra una invasión extraterrestre... y aún hoy en día una de las mejores, más de ciento veinte años después de su publicación. En La guerra de los mundos Wells narra casi en tono de crónica periodística los pormenores de la invasión marciana a la Tierra y y dibuja un desolado paisaje de derrota e impotencia que muestra con claridad la insignificancia del hombre en el cosmos. La orgullosa civilización humana no volverá a ser la misma tras la llegada de los marcianos.

 

Una odisea marciana
Stanley G. Weinbaum

Stanley G. Weinbaum fue, quizá, la nova más intensa que dio la ciencia ficción clásica. Entre su primer relato publicado, «Una odisea marciana», y su muerte pasaron solo dieciocho meses, pero en ese tiempo publicó casi una veintena de relatos llenos de puro sentido de la maravilla. Su paso por el género fue tan breve como influyente, y aún se considera que pocos han sido capaces de crear criaturas extraterrestres tan plausibles y fascinantes como las suyas.

En Una odisea marciana, primer volumen de sus cuentos completos, se recogen aquellos relatos que comparten un escenario común y en los que se recorre un sistema solar lleno de extrañas formas de vida.

Quizá los avances científicos hayan vuelto irreales estas historias, pero no les han quitado un ápice de fascinación.