El reino de las sombras
Las Crónicas Nemedias - 0
Robert E. Howard

Relatos, fantasía, espadas y brujería

Ilustración de cubierta: Breogán Álvarez

Diseño de cubierta: Sportula

PENDIENTE DE PUBLICACIÓN
Fecha prevista de salida: Marzo de 2023

Antes de Aquilonia, Nemedia, Ofir y Cimeria existieron Valusia, Grondar, Thule y Commoria. Antes de que se hundiera la Atlántida y el consiguiente cataclismo cambiase el mundo hubo un rey bárbaro que gobernó con mano firme desde el trono de Valusia. Antes de Conan existió Kull, el exiliado de la Atlántida que tomó la ensangrentada corona del cuerpo aún caliente del anterior rey y la puso sobre su frente.

Kull no sería quien es sin Brule el lancero, tan leal como letal. Kull y Brule, atlante y picto, una amistad que reventaría los prejuicios tribales de ambas razas bárbaras.

El rey no tardará en descubrir que es más fácil conseguir el trono que conservarlo, y a lo largo de su reinado tendrá que hacer frente a numerosas conspiraciones. No siempre los conspiradores serán humanos.

En este volumen introductorio de Las crónicas nemedias se incluyen los relatos de Robert E. Howard dedicados a Kull de Valusia, completando así la saga de espadas y brujería ambientada en la ficticia prehistoria de nuestro planeta.

De la misma serie
Robert E. Howard

Peaster, 1930

Vital, sombría, desbordante, vibrante, la obra de Howard se parece mucho a su creador. Se movió fundamentalmente por el circuito de revistas pulp en los años treinta del siglo XX y creó docenas de relatos de aventuras, misterio y fantasía. Su creación más famosa es Conan el cimerio, pero otras como Kull, Bran Mak Morn o Solom Kane no le van a la zaga.

Se suicidó en 1936 a los treinta años de edad, poco después de la muerte de su madre, a la que estaba muy unido. Aunque algunos biógrafos conectan ambos hechos, otros ponen en duda que el fallecimiento de su madre fuese tan determinante. 

Es paradójico que hoy se lo considere una de las figuras principales de la fantasía de corte seudomedieval cuando todo parece indicar que, de haber seguido vivo, la habría abandonado en favor de los relatos de aventuras de ambientación histórica y los westerns, a los que dedicó sus mejores esfuerzos en los últimos meses de vida. Fueron sin embargo sus personajes de espadas y brujería, sobre todo Conan, los que lo convertirían en enormemente popular a medida que, en los años cuarenta, cincuenta y sesenta del pasado siglo se reuniesen en diversos libros.

Su sombra es alargada y ha influido en mayor o menos medida en todos los autores que se han dedicado a la fantasía épica, especialmente los especializados el el grimdark, lo reconozcan o no.