Rodolfo Martínez y Encrucijada

⊆ 23 de noviembre de 2021 | 12:29 pm
 

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El próximo diciembre publicamos Encrucijada, novela de Rodolfo Martínez donde se adentra en el policiaco de corte costumbrista. Hace unos días, el autor hablaba un poco del proceso de creación de la obra.

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Creo que tuve claro desde muy joven que cualquier cosa que me pasase, cualquier acontecimiento que me contasen o cualquier persona que conociese era susceptible de acabar apareciendo, antes o después, en lo que escribía. Lo que tardé en descubrir, porque a veces soy un poco tarugo (hay quien afirma que eso sucede más bien con frecuencia y que no es precisamente «un poco»), es que todo eso podría acabar apareciendo en lo que escribo sin que yo participase en el proceso.

Al menos el «yo» consciente y despierto que toma decisiones durante el día.

Mantened eso en la cabeza, que volveremos a ello más tarde.

Cuando, allá por 2014 escribí las dos novelas cortas que acabaron convirtiéndose en Encrucijada, el libro que publico el próximo diciembre, creía tener claro lo que quería: marcarme un policiaco en la antigua Roma… más o menos.

Veréis, soy un tipo vago de narices. Me encantaría escribir novela histórica, pero odio documentarme. Salvo cuando no me doy cuenta de que me estoy documentando. Por eso pude, por ejemplo, escribir Las huellas del poeta, mi novela holmesiana ambientada en la Guerra Civil Española; aunque me estuve documentando un rato sobre el conflicto, no lo hacía con esa idea en mente: simplemente era algo sobre lo que me apetecía leer y de lo que quería enterarme bien. Así, cuando me puse a escribir la novela, el trabajo de documentación se había hecho solo, por así decir.

Pero cuando siento que es por obligación… uf, de pronto todo se me hace cuesta arriba y libros que normalmente devoraría en un par de tardes me llevan semanas y cada vez me da más pereza seguir con el asunto.

Por eso, aunque me encantan los últimos días de la República Romana y los primeros del Imperio, nunca he escrito ninguna novela ambientada allí. He leído sobre ese periodo (tanto ensayo como ficción) y tengo un conocimiento razonable de la época, pero no el suficiente para ambientar bien, de la forma plausible que me gustaría, una novela.

No, esto no contradice lo que escribí hace unos días referido al rigor histórico en las obras de ficción. Mi decisión, personal e intransferible, es que si escribo algo ambientado en un período histórico real, quiero que encaje con los acontecimientos, la sociedad y la tecnología de ese periodo, sin anacronismos, dentro de lo posible. Pero es, como he dicho, una decisión personal que no va a influir en que la novela sea mejor o peor, solo más o menos disfrutable por algunos paladares.

Pero volvamos al asunto.

Soy autor de géneros no realistas, tanto de ciencia ficción como de fantasía. No tengo por qué usar la Roma real. Puedo crear una civilización galáctica que la recuerde, por ejemplo. O, directamente, puedo crear mi mundo fantástico inspirado en Roma, tomar de la verdadera historia lo que me plazca, inventar lo que me dé la gana y utilizar los acontecimientos, personajes, tecnología y sociedad de ese periodo como me plazca. Nadie va a venir a pedirme cuentas por no haber calculado al milímetro la longitud de un acueducto o por no describir de forma exacta el color de las túnicas senatoriales.

Es lo que llevan haciendo los autores de espadas y brujería y fantasía épica desde siempre y, aunque la tendencia primordial es usar de base la Edad Media europea como si no existiera nada más, en realidad se puede contar (y se ha contado; por suerte, no todo el mundo sigue la tendencia general) usando de base otros tiempos y otros lugares.

Lo intenté por primera vez a finales de siglo. Creo recordar que la novela empezaba como si fueran las memorias de un personaje cercano a un seudo Julio César, que estaba a punto de iniciar una campaña contra el imperio de Kárgedon (o sea, Cartago). Estaba escrita, me parece, en forma de cartas que ese personaje le mandaba a su mentor y en ellas contaba la historia del protagonista. Recuerdo haber pergeñado un par de capítulos y luego haberlo dejado porque no tenía la menor idea de por dónde ir.

En 2014 la cosa fue distinta y todo fue como la seda.

Me planteé unir la ficción seudo histórica con el policiaco y, en lugar de escribir una novela, decidí crear un ciclo de novelas cortas protagonizadas por los mismos personajes. Al final fueron solo dos y juntas formaron una sola novela, aunque no descarto volver a Encrucijada en el futuro.

Al ponerme en faena recordé las novelas de Francisco García Pavón protagonizadas por Plinio, donde se mezclaban los misterios policiacos con la descripción costumbrista de la vida en Tomelloso, Ciudad Real, y que había disfrutado bastante en mi remota juventud. Decidí hacer algo parecido, así que ambienté la primera historia en lo que podría ser un pueblo grande o una ciudad pequeña y que acabé calificando de «villa». Se llamaría Encrucijada y sería el típico lugar tranquilo en la superficie pero lleno de pequeños misterios.

Me puse en faena y enseguida tuve claros los personajes principales. El magistrado, como no podía ser menos, era un personaje de resonancias sherlockianas, muy en la línea de otros que ya había creado; una suerte de Sherlock Holmes algo más cálido y humano que el original. Y, en este caso, con un misterioso pasado a cuestas. Quien me sorprendió fue la persona encargada de la guarnición de la villa, que debía ejercer de Watson de mi Holmes, pero que enseguida acabó teniendo personalidad propia y en ocasiones se demostraba tan sagaz como el propio magistrado. Aparte, también, de tener un pasado interesante a las espaldas.

Originalmente lo describí como un hombre, pero en la revisión de la historia me pareció más interesante convertirlo en mujer y Órdube Demáquera Lequetia tomó su forma definitiva; centurión y veterana de la Legión, empieza ejerciendo de contrapunto de Polio, el magistrado, y a menudo vemos lo ocurrido desde sus ojos. Es un personaje que enseguida me gustó, sobre todo por su honradez intrínsica y su capacidad de empatía, dos características que, cuando no van juntas, pueden acabar llevando al desastre.

Llevaba un tercio de la primera historia, centrada en un asesinato en el cenobio cercano a Encrucijada, cuando hizo su aparición una joven de nombre Nona. Terca, independiente, inteligente y decidida, me gustó inmediatamente y, pese a que estaba destinada a tener un papel secundario y fugaz, decidí convertirla en parte del elenco recurrente y volvió a aparecer en la segunda historia. Me gustó mucho la relación que establecía con Polio y la forma en la que ambos se trataban, como si los dos fuesen conscientes de la peligrosa derivación que podía acabar teniendo su relación mentor-pupila y ambos tuviesen claro que no podían permitir que pasase.

Como digo, escribí ambas historias (que en el fondo, componen una sola) allá por 2014. No fue hasta estos meses de 2021, mientras las revisaba para su próxima edición, que me di cuenta de que el personaje de Nona está basado en cierto modo en una amiga. Su relación con Polio es una metáfora de la que ella habría tenido conmigo cuando nos conocimos si yo hubiera sido una persona algo más madura y responsable y no el cretino que era, convencido de que lo sabía todo. Al crear ese personaje, relacionarla con el magistrado y hacer evolucionar su relación del modo en que describí en el texto, estaba reflejando en cierto modo una parte de mi vida, una parte que no había ocurrido, pero tendría que haber sucedido.

Todos estos años, he sentido Encrucijada como algo muy personal. Cada vez que releía y revisaba el texto terminaba con una sonrisa, con la sensación de haber pasado un rato estupendo en un lugar muy especial. Un rato tranquilo, agradable, en el que me reencontraba con viejos conocidos; con personas estupendas que me gustaban mucho y, cada una a su manera, trataban de que su mundo fuera un poco mejor que sin ellas.

Hasta hace poco desconocía el porqué de esa conexión emocional con una obra que se podría ver como algo menor, una especie de capricho en mi carrera: un policiaco costumbrista de ambiente seudo romano en el que, aunque el misterio es importante, lo son más los personajes.

No sé si es menor. Sin duda es un capricho. Y para mí es importante. Espero que también lo sea para un puñado de lectores.



Sportula en tapa dura

⊆ 17 de noviembre de 2021 | 9:50 am
 

Desde que empezamos la publicación de Las crónicas nemedias, donde se recoge el Conan de Robert E. Howard, los lectores nos preguntaron si iba a haber versión en tapa dura. De hecho, algunas reseñas que alababan la edición de Sportula de ese material se lamentaban de que no estuvieran en tapa dura.

Era algo que nosotros mismo habríamos querido hacer, pero que en aquel momento nos resultaba imposible sin que los costes del libro se nos disparasen, con el consiguiente aumento exagerado del precio para los lectores.

Pero no se apartó de nuestra mente y durante todos estos años buscamos diferentes posibilidades que nos permitieran una edición en tapa dura con una calidad decente sin que eso repercutiese de forma exagerada en el precio final del libro.

Hace un par de meses empezamos a experimentar con Amazon, cuyo servicio de impresión bajo demanda permite desde hacer poco la impresión en tapa dura. Lo probamos con cierta desconfianza, todo hay que decirlo, ya que su impresión en rústica no es todo lo buena que sería deseable: no solo los libros no pueden tener solapas sino que el gramaje de portada es demasiado bajo y esta se dobla y deforma con una facilidad asombrosa.

Nos pusimos manos a la obra y creamos una edición en tapa dura de Nacerá un bruja, el primer volumen de Las crónicas nemedias. Preparamos los distintos ficheros según las especificaciones de Amazon, los subimos y esperamos a que se completase el proceso de validación, tras lo cual solicitamos un ejemplar para comprobar el resultado.

Para nuestra sorpresa, este fue bastante bueno. La calidad interior era comparable a la de las ediciones en rústica que hacíamos para su distribución en librerías y la encuadernación en tapa dura era sólida y robusta, el libro se manejaba, abría y leía con facilidad y, resumiendo, cumplía todo lo que esperábamos de una edición en tapa dura.

A partir de ahí el proceso siguió adelante y preparamos los otros volúmenes de Las crónicas nemedias para su publicación en tapa dura: El diablo de hierro, El fénix en la espada y, por supuesto, La canción de Bêlit, la «colaboración póstuma» entre Rodolfo Martínez y Robert E. Howard que amplía el relato «La reina de la costa negra». Cuando llegue el momento de publicar La hora del dragón, cuarto volumen de la serie, también tendrá su correspondiente edición en tapa dura, al igual que El reino de la sombras, el volumen cero en el que se incluyen los relatos de Kull.

Esta iniciativa no se circunscribirá solo a Las crónicas nemedias, aunque decidimos empezar por ellas porque fue donde detectamos mayor interés por una edición en tapa dura. Todos los libros de Sportula que se publiquen a partir de este momento (empezando por nuestra novedad de diciembre, Encrucijada, de Rodolfo Martínez) tendrán su correspondiente edición en tapa dura. Y poco a poco iremos preparando ese tipo de ediciones para todo nuestro catálogo.

Eso no quiere decir en ningún momento que abandonemos las ediciones en rústica que hasta ahora veníamos haciendo. La idea, en principio, es que coexistan ambas y que cada lector elija la que mejor se adapte a sus necesidades.

Estas ediciones en tapa dura pueden adquirirse, lógicamente, a través de Amazon, ya que se usa su servicio de impresión bajo demanda, lo que tiene la ventaja de que también debería poder adquirirse fuera de España.

Pero también se distribuirán a librerías y, por supuesto, podéis solicitarlos a vuestra librería habitual. Recordad, en ese caso, que nuestro distribuidor es Azeta, para que vuestro librero sepa dónde acudir para solicitarlo.

Y esperamos que sigáis disfrutando de nuestros libros, ya sea en ebook, en rústica o en tapa dura.



La Ciudad, donde todo es posible

⊆ 11 de noviembre de 2021 | 6:28 pm
 

Hace un año se puso a la venta el recopilatorio en ebook La Ciudad. La saga completa, volumen omnibus que incluía cuatro novelas y otros tantos relatos ambientados en la misma ciudad sin nombre. A lo largo de estos meses hemos estado buscando la mejor forma de conseguir una edición equivalente en papel para esta interesante saga de fantasía urbana.

Al final nos hemos decidido por tres volúmenes en tapa dura que estarán listos este mes de diciembre.

El primero de ellos recopila las novelas El abismo en el espejo y Este incómodo ropaje (Los sicarios del cielo) y lleva por título Espejos, sicarios y encuentros. Estas dos novelas se convierten así en la puerta de entrada a esa ciudad que en la superficie es como cualquier otra ciudad de provincias de mediano tamaño pero que en realidad no es como ninguna otra.

El segundo está íntegramente dedicado a la novela Fieramente humano y se titula Pensamiento, memoria y preludios.

Por último, el tercero incorpora la novela Las astillas de Yavé y los relatos «Tarot», «En territorio ajeno», «Hombres de césped» y «Espejismo». Lleva el nombre de Astillas, paraguas y arcanos.

El abismo en el espejo fue la primera incursión de Rodolfo Martínez en el terreno de la fantasía oscura; estructurada como un psico-thriller, gira alrededor de un escritor obsesionado con los espejos y los distintos mundos a los que se puede acceder a través de su reflejo. Se publica en 1999 como El abismo te devuelve la mirada y gana el Premio Ignotus a la Mejor Novela en el año 2000. Sería revisada y ampliada en años posteriores, hasta alcanzar su forma definitiva en 2008, ya con el título actual.

Este incómodo ropaje ganó, bajo el título de Los sicarios del cielo, el Premio Minotauro de Novela Fantástica en 2005. La historia se centra en Remiel, un anodino propietario de un bar de horario nocturno al que, de repente, el mundo entero parece empeñado en dar caza, y de Paula, policía que había hecho una fugaz aparición en la novela anterior y que se convierte en coprotagonista de esta. Aquí Martínez se adentra en el territorio de lo religioso y lo mitológico, y usa diversos elementos de las tres religiones del libro para darnos su propia visión de lo sobrenatural.

Fieramente humano se publica en 2011 y gana el Premio Ignotus a la Mejor novela en 2012. Es la novela con un protagonismo más coral de todo el ciclo. Se podría decir, de hecho, que el verdadero protagonista de Fieramente humano es la Ciudad en sí misma y que lo que aquí se narra es su momento de mayor peligro. Es también la más sincrética y mestiza en sus elementos fantásticos, ya que Martínez toma diversas mitologías y tradiciones y las mezcla sin ningún rubor, como si la Ciudad fuese en cierto modo una suerte de estación central de lo numinoso.

En Las Astillas de Yavé se vuelve a cerrar el foco y la trama gira siempre alrededor de Uve, detective privada que al investigar una desconocida secta religiosa destapa una trama que hunde sus raíces en los mismísimos orígenes del cristianismo. Como en Este incómodo ropaje, aquí se vuelven a usar los mitos judeo-cristianos como trasfondo.

«Tarot» es posiblemente el primer relato de fantasía oscura de Martínez, en el que se narra una imposible partida de póquer con cartas de tarot en la que los participantes apuestan sus sueños. Ganó el Premio UPV de Relato Fantástico en 1998.

«En territorio ajeno» es la historia de un predador que, por primera vez, se siente la presa de otro, ambientada en el entorno de la Semana Negra de Gijón.

Con «Hombres de césped» Martínez construye una historia onírica donde muestra que el horror puede agazaparse en algo tan cotidiano como un parque público. También es, en cierto modo, un relato de superación… y de venganza.

Por último, «Espejismo» es la respuesta personal e intransferible de Martínez a la pregunta que más de uno se ha hecho sobre la historia de terror que parece estar contando la popular canción Hotel California de los Eagles. Apareció publicada en 2020 en la antología Obscura. Diez relatos.

Todas estas historias se pueden leer de forma independiente y en el orden que se desee, ya que fueron creadas para que tuviesen sentido por sí mismas. Comparten el trasfondo común y ciertos personajes que, con diversos grados de protagonismo, van pasando de un libro al otro. Como Paula, personaje secundario en El abismo en el espejo, principal en Este incómodo ropaje, de cierta importancia en Fieramente humano y con una fugaz aparición en Las astillas de Yavé. Leídas en el orden aquí propuesto van creando un panorama inquietante y detallando el paisaje diverso de esa Ciudad en la que pueda pasar de todo aunque parezca que nunca pasa nada.

Tanto si ya conocéis estas historias como si es vuestro primer contacto con la Ciudad, esperamos que disfrutéis con esta edición, en la que hemos puesto todo nuestro cariño.



Preventa de La simiente de la Esquirla

⊆ 20 de enero de 2020 | 4:00 am
 

El 10 de febrero estará en las librerías La simiente de la Esquirla, primer volumen de la ambiciosa saga de Rodolfo Martínez El hueco al final del mundo. Serán más de cuatrocientas páginas, con ilustraciones interiores al precio de 22 euros.

¿No quieres esperar más de un mes? ¿Quieres tenerlo antes en tu casas? ¿Te gustaría tenerlo a un precio más bajo y, por qué no, con algún regalo?

Si la respuesta a esas tres preguntas es «no», «sí»y «sí», entonces tal vez te interese adquirir La simiente de la Esquirla durante la campaña de preventa. Campaña que arranca ahora mismo y que finalizará el viernes 14 7 de febrero a las doce de la noche (GMT+1, por ponernos internacionales).

¿Qué conseguirás al adquirir La simiente de la Esquirla en preventa?

  • Un ejemplar firmado y dedicado del libro impreso.
  • Una copia del ebook (formatos epub y mobi).
  • Una copia en ebook de Disfraces parecidos a mi piel, la recopilación de la narrativa breve (casi) completa de Rodolfo Martínez.
  • El mapa de Duniya, el escenario ficticio en el que se desarrolla la acción, en un fichero a alta definición para que puedas seguir sin problemas la peripecia de los personajes.

Todo ello por 18 euros. Sin gastos de envío. Directo a tu casa.

¿Cómo puedes adquirir La simiente de la Esquirla en preventa?

  • Realiza una transferencia por 18 euros usando uno de estos métodos:
    • PayPal, a la cuenta drimar@gmail.com
    • Transferencia bancaria al IBAN ES45 2038 4102 7360 0020 2227
    • En ambos casos, en el concepto indica ESQUIRLA y tu nombre.
  • Escríbenos a sportula@sportula.es, con el asunto «Preventa Esquirla» y adjunta el justificante del ingreso. Una captura de pantalla es suficiente.
  • Además de eso, necesitaremos que nos digas:
    • Nombre y dirección postal de envío.
    • Persona a nombre de la que quieres que vaya la dedicatoria.

Lamentablemente, por motivos logísticos, solo podemos aceptar peticiones dentro de España y, concretamente, en la península.

Y eso es todo. Aunque el periodo de preventa se cierra, como hemos dicho, el 14 7 de febrero, iremos realizando envíos semanales para evitar un posible cuello de botella al final, así que cuando antes pidáis vuestro ejemplar, antes lo tendréis.



Por qué Sportula no estará en el Celsius 2020 (y el autor Rodolfo Martínez tampoco)

⊆ 20 de diciembre de 2019 | 4:03 pm
 

No ha sido una decisión fácil de tomar.

Desde el principio, mi vinculación con el Celsius ha sido muy grande, así como mi conexión emocional con el festival avilesino. Como editorial, como autor y como simple aficionado al fantástico, el Celsius ha sido mi casa todos estos años: un festival multicultural, con una apuesta muy fuerte por la diversidad que, además, se ha convertido en una de sus principales (y para mí, sumamente atrayentes) señas de identidad.

Y, desde un punto de vista puramente práctico, una parte no desdeñable de los ingresos anuales de Sportula proceden de las ventas en el Celsius.

Como digo, ha sido mi casa todos estos años.

Quizá vuelva a serlo en el futuro.

Pero no puede serlo en 2020.

No cuando una de las principales estrellas de ese año va a ser Orson Scott Card, un conocido y notorio homófobo que, por si eso fuera poco, financia a numerosos lobbies que intentan quitarles derechos a las personas LGBT+.

Soy tan partidario como el que más de defender el derecho de alguien a expresar sus ideas, por repugnantes que me puedan resultar en lo personal. Pero cuando se va más allá de eso y se dedica de forma activa y notoria a arrebatarles derechos a otras personas, la libertad de expresión no tiene nada que ver y no pinta nada aquí.

Como Rudy, como simple aficionado, es muy posible que esté presente en el festival. Veré a personas que de otro modo sería difícil ver y asistiré a actividades que me parezcan interesantes. Y procuraré mantenerme lo más lejos posible del señor Card. Si la idea de vivir en el mismo planeta que él no me resulta agradable, ya imaginaréis lo que pienso de encontrármelo por las calles de Avilés

Como Sportula, la editorial, y como Rodolfo Martínez, el autor, no puedo estar presente de ninguna forma en un festival que ha invitado a una persona que me parece directamente repugnante.

Como digo, ha sido difícil. Pero simplemente, hay cosas que no puedo hacer.

Eso es todo,

Rodolfo Martínez
Gijón, 20 de diciembre de 2019



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